/INTRO/
La transformación de la pornografía en cultura de masas a finales de los sesenta coincide con la emergencia de un conjunto de formas de insurrección política y de contestación de las representaciones en las que se apoyan los regimenes sexuales y de géneros establecidos. Pronto, el dispositivo pornográfico, su capacidad performativa para producir cuerpos, placeres y subjetividades, se revela como un espacio de lucha dentro del feminismo y de los movimientos gays y lesbianos. A mediados de los 70, el colectivo Women Against Pornography define la representación pornográfica como un lenguaje patriarcal que violenta el cuerpo de las mujeres y pide su centsura en beneficio de la lucha contra la discriminación sexual y de género. Este movimiento abolicionista, apoyado en las obras de Andrea Dworkin y Catherine MacKinnon, presenta la relación entre feminismo y pornografía como una oposición política irreconciliable.
Frente a este discurso, emerge un nuevo feminismo <<pro-sex>> (Ellen Willis, 1981) que entiende el cuerpo, la sexualidad y la pornografía como espacios posibles de resignificación y de empoderamiento político para las mujeres y las minorías sexuales. Annie Sprinkle utiliza la expresión <<post-pornografía>> (Wink van Kempen) para presentar su performance The Public Cervix Announcement en la que invita a los espectadores a observar el cuello de su útero con un speculum. Se abre un espacio crítico donde comprender la pornografía en continuidad con otros géneros de representación cultural.
Frente a la construcción de un lenguaje porno único se afirman hoy un conjunto de prácticas discursivas, artísticas y audiovisuales que proponen nuevos modos de representación de los géneros y de la sexualiad. El denominador común de las diferentes estrategias de Fatale Video, On Our Backs, Del Lagrace Volcano, Virgine Despentes, Coralie Trinh-Thi, Shelly Mars, Shu Lea Cheang o Bruce La Bruce es llevar a cabo un desplazamiento radical de la enunciación pornográfica: aquellos que hasta ahora eran objetos de la mirada pornográfica se reapropian de las tecnologías de producción del cuerpo y del placer, cuestionando los códigos de representación y su régimen de visibilidad heteronormativa.
La producción pornográfica dominante, con sus rígidos códigos de género, sus divisiones entre normaliad y patología, y sus circuitos cerrados de distribución y consumo, se desintegra progresivamente con la irrupción de la producción de video independiente y con los nuevos canales de distribución global que facilita la difusión en internet.
(Beatriz Preciado -Fragmento extraido de folleto de presentación de Feminismo Porno Punk, seminario – taller realizado en Arteleku en julio de 2008)
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
SFW XXX _ 1:19 min
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>
GOOD AS YOU: L (Entrevista a Annie Sprinkle) _ 9:53 min
>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>









