TRANS-FORMACIÓN DEL CONCEPTO GÉNERO
MASCULINIDADES SUBVERSIVAS
MASCULINIDADES MINORITARIAS Y ARTE DE GÉNERO
PERFORMANCE DE LA MASCULINIDAD (ESPAÑA)
FUENTES DOCUMENTALES
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/INTRO/
En 1979, la “ley sobre peligrosidad y rehabilitación social” es abolida en España. Esta ley fue aprobada por el régimen franquista en 1970. Sustituía principalmente a la Ley de vagos y maleantes para el control de todos los elementos considerados antisociales. Entre ellos se incluía a aquellos que practicaran la mendicidad, la homosexualidad, el vandalismo, el tráfico y consumo de drogas, la venta de pornografía, la prostitución y el proxenetismo. Así como a los inmigrantes ilegales y cualquiera que fuera considerado peligroso moral o socialmente por el régimen. Esta ley junto a la de «escándalo público» fue usada de forma sistemática para la represión de la homosexualidad en la última parte de la dictadura franquista. Tras la muerte de Franco el indulto de 1975 y la amnistía de 1976 no incluyó a ninguno de los considerados «peligrosos sociales».
Entrada la democracia la ley siguió en vigor, aunque sin aplicación de facto para los homosexuales. En enero de 1979 se eliminan varios artículos de la ley, entre ellos el referente a «los actos de homosexualidad». La lucha de los colectivos homosexuales se centró entonces en conseguir la modificación de la ley sobre el escándalo público, consiguiéndolo en 1983, pero no fue hasta 1995 cuando la Ley de peligrosidad social fue derogada completamente. No obstante, El matrimonio entre personas del mismo sexo no sería legalizado hasta 2005. Unas 4.500 parejas del mismo sexo contrajeron matrimonio en España durante el primer año de vigencia de la ley.
En la actualidad, nos encontramos en el contexto económico de un capitalismo galopante que ha convertido el movimiento homosexual, después de la obtención de equiparación de derechos, en el llamado Capitalismo Rosa. Algunos sectores lo consideran como un instrumento domesticador de una diversidad incómoda, como una de las caras más evidentes de la normalización (patriarcal, heterosexista, capitalista) de aquello que puede potencialmente cuestionarla. Mediante este instrumento se crean categorías ,relacionadas con el consumo, de lo “socialmente aceptado” para ser gay, invisibilizando la realidades lésbicas y trans, y las múltiples caras de la realidad gay. Sectores muy importantes del movimiento LGTB, con respaldo mediático y gran proyección pública, han adoptado un discurso que, al margen de las diferencias políticas, ha hecho del “mercado rosa” un aliado que influye en las personas LGTB y señaliza el camino que hay que seguir para ser un “ciudadano respetable”. El movimiento oficial LGTB extiende cierta aceptación a la diversidad, pero ligada a estereotipos vinculados al consumo y a una visión “normal” la sexualidad.
Frente al movimiento oficial LGTB, resiste todo un circuito alternativo de identidades que promueven la no universalización y totalización de sus experiencias identitarias, y que ponen en cuestión los mecanismos que producen experiencias vitales fijas y naturalizantes.











